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FRUTAS

Placeholder  ImageLa mayoría de los alimentos que ingiere el ser humano han sido contaminados con productos no naturales como fertilizantes, aguas pesadas infestadas de mercurio y otras sustancias y todo tipo de abonos químicos, lluvia ácida, etcétera. Dichos productos introducen información de inestabilidad en los sistemas biológicos creando un desbalanceo que lleva a generar desorden en los organismos y llevando finalmente a la enfermedad. Cantidad de alergias y de enfermedades ahora frecuentes son los resultados de la alteración en los procesos biológicos naturales de crecimiento de plantas y animales. Es prácticamente imposible ir de compras a un supermercado y encontrar productos biológicos cosechados con normas completamente naturales. La casi totalidad de alimentos procesados buscan que sus alimentos mantengan el mayor tiempo posible de almacenamiento. La ley del mercado busca, mediante la mayor duración de almacenamiento de sus productos, una mayor rentabilidad económica. En verdad sería muy difícil para nuestra sociedad producir en grandes cantidades sin la presencia en los alimentos de todo tipo de conservantes, colorantes y demás productos no naturales.

El RESONADOR actúa sobre cualquier alimento gracias a su “campo de acción” o de influencia, y tiende a eliminar la respuesta agresiva del organismo, en razón de la información desequilibrante que ha sido introducida a los alimentos naturales en su procesamiento. Gracias a ello, es posible mantener las características más naturales de cada producto, ya sean éstos verduras, frutas, cereales o carnes. Cualquiera de estos productos logra mayor longevidad gracias a que la información de equilibrio, estabilidad y armonía de sus componentes se exacerba gracias a la influencia del RESONADOR.

Normalmente en verano, y en climas húmedos, una fruta puede permanecer pocos días sin decaer en su sabor cuando se mantiene al aire libre. Rápidamente, y al paso de algunos pocos días, podemos ver rondar todo tipo de moscas atraídos por los olores incipientes que denotan el inicio de la descomposición química.

Si emplea el RESONADOR podrá ser testigo de un hecho insólito: la fruta perdura muchos más días sin degradarse, y su ambiente no genera los olores de descomposición que atraen insectos. Por lo tanto podrá ver que la fruta, después de muchos días, finalmente se deseca, se deshidrata sin las consabidas molestias de la putrefacción que normalmente acompaña el decaimiento.

Dicha deshidratación se parece a la que ocurre en climas muy secos, donde la carne se orea para desecarse sin producir descomposición. En estos casos, si compara la actividad del RESONADOR con otras frutas no influenciadas por éste, notará que no existen demasiados cambios físicos, sin embargo, el sabor de las frutas será mucho más natural que el de aquellas que decaen de manera natural. En climas un poco húmedos ya podrá notas claramente la diferencia entre la fruta con información del RESONADOR respecto con aquella que no está bajo su influencia.

Haga la prueba de colocar un cesto de frutas sobre un RESONADOR. Elija algunas otras y sitúelas a una distancia prudente, fuera del “campo de acción” espacial biótico del RESONADOR, distancia que podrá ser aproximadamente un metro o más. Dichas frutas servirán de testigos para determinar la diferencia entre aquellas con las que el RESONADOR interactúa. Después de varios días podrá notar la diferencia entre unas y otras.

Mientras que las frutas situadas dentro del “campo de acción” del RESONADOR” permanecen sanas después de varios días e inclusive semanas, manteniendo aún su sabor, olor y textura natural, podrá también simultáneamente ser testigo de la degradación química de las frutas situadas fuera del alcance del RESONADOR.