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FUNCIÓN

El RESONADOR es una tarjeta impresa a colores con dos formas específicas: un septil, desarrollado en una circunferencia, y el desarrollo de una espiral. Su función esencial es crear una atmósfera de orden (neguentropía) en cada uno de los constituyentes de una estructura orgánica o biológica con los cuales se asocia. De este modo, el equilibrio que crea la tarjeta del RESONADOR permite a los constituyentes orgánicos y biológicos que están dentro de su espacio de influencia aumentar la información de orden que ya poseen intrínsecamente. El resultado final es la mejora del sabor, olor, textura, estado vital, etcétera, de dicha estructura orgánica, junto con la disminución de la velocidad de degradación de sus componentes.

En la naturaleza, la vida lleva implícita el cambio. La mutabilidad de las formas se adecua constantemente a las condiciones externas e internas que la vida propone. Existen dos movimientos primarios: 1) El de crear vida y mantenerla, y 2) El de modelar la forma a través del cambio y crear un factor constante de evolución. El resonador opera en el primer ámbito, es decir, provee a los organismos vivos de la tendencia a que en las formas perdure mayormente el sentido de estabilidad que el de cambio.

De esta manera, el factor de degradación natural que posee cada una de las informaciones que constituyen un cuerpo vivo (entropía), interactúa con la información restaurante que proviene del RESONADOR, de igual manera, por ejemplo, a como el sistema inmunitario de un ser humano es capaz de asumir como propia la información química proveniente de una vacuna para así poder hacer frente a una enfermedad que desconoce. El sistema inmunitario puede defenderse de manera natural, pero hay factores o enfermedades que dificultan ese hecho, razón por la cual el sistema inmunitario se permite integrar la información contrarrestante que forma parte de la vacuna.

El Resonador, gracias a la condición de su diseño (color, forma, tamaño, material, etcétera), emite un tipo de información que suele denominarse onda de forma.

En realidad, todo cuerpo delimitado en función de su propia forma y de la forma de sus constituyentes, crea un tipo de relación que interactúa con las restantes formas e informaciones externas.

Así como cualquier parte de un holograma posee la información de color, tamaño, forma, etcétera del holograma global, así igualmente en cada parte de un cuerpo está implícita la información de forma que globalmente lo constituye. La función que realiza el Resonador, en virtud de la información de equilibrio y armonía que en él reside por la simetría de su diseño, activa y actualiza la información de forma que reside implícita en los cuerpos orgánicos o inorgánicos que se encuentran dentro de su campo de acción, contribuyendo de este modo a la regeneración o conservación de las partes que estuvieran degradándose o en desequilibrio.

El Resonador despierta la condición que suele denominarse neguentrópica, cualidad propia de todos los entes vivos que tiende a disminuir el gradiente de degradación del sistema, en contraposición a la entropía o sentido de desorden de la materia.

La información que el Resonador imprime a los cuerpos sobre los cuales influye, dota a éstos, a cada una de las formas que lo constituyen y a todos sus componentes en general de mayor permanencia y estabilidad, retardando el proceso normal de degradación que opera por el normal intercambio de energía de los seres vivos.

El desorden o desarmonía es síntoma de alteración y degradación, pues los patrones sobre los que se construye la vida se alteran. Frente a ello, el Resonador imprime la reactivación de los protocolos de forma y vitalidad que ya posee el organismo y que momentáneamente estaba privado de manifestar, ya sea por causa del medio ambiente externo o bien por el padecimiento de una enfermedad.

El Resonador imprime información de vitalidad; o tal vez sea más preciso decir que actualiza la información de vitalidad que cualquier organismo posee ya en sí mismo, potenciando el orden de un sistema cerrado orgánico, esro es aumentando su capacidad de armonía o simplemente estabilizando el sistema. He ahí la razón de los curiosos efectos que es posible apreciar cuando se emplea en los reinos vegetal, animal o humano, fundamentalmente. Dichos efectos implican, básicamente, un aumento en el gradiente de estabilidad, equilibrio y vitalidad en cada uno de los constitutivos de los tres reinos.

El Resonador es una práctica herramienta que a partir de su experimentación nos invita a reflexionar sobre la integración existente en todas las cosas, en el asombroso diseño que posee la naturaleza y en la mágica expresión que la vida otorga a cada ser que alienta. Esperamos, por tanto, que esta obra no sólo contribuya al bienestar humano de manera practica, sino también a que los experimentadores amplíen su concepción de lo que es el universo y la realidad a través del asombro ante los notables efectos de un instrumento tan simple y aparentemente inocuo como es el resonador.